Uno de los mitos más frecuentes sobre las finanzas personales es que primero se deben cancelar todas las deudas y solo después comenzar a invertir. Aunque reducir el endeudamiento suele ser una prioridad importante, especialmente cuando existen tasas de interés elevadas, no siempre es necesario esperar hasta quedar completamente libre de obligaciones para desarrollar el hábito de invertir.
Desde una perspectiva estrictamente financiera, puede ser más conveniente destinar la mayor parte de los recursos disponibles al pago de una deuda costosa. Si los intereses de esa obligación son superiores al rendimiento esperado de una inversión, reducirla puede generar un beneficio financiero más inmediato y predecible.
Sin embargo, invertir no se relaciona únicamente con la rentabilidad. También implica desarrollar constancia, disciplina y compromiso con los objetivos de largo plazo. Comenzar con una cantidad pequeña permite incorporar la inversión al presupuesto y fortalecer el hábito de separar dinero regularmente para construir patrimonio.
Esto no significa descuidar las deudas ni destinar grandes sumas a inversiones mientras existen obligaciones difíciles de sostener. La clave está en encontrar un equilibrio. Es posible concentrar la mayor parte de la liquidez en reducir las deudas y, al mismo tiempo, reservar un monto reducido para comenzar a invertir y consolidar el hábito.
En EMMIS Capital acompañamos a nuestros clientes a analizar sus tasas de interés, capacidad de pago, liquidez y objetivos financieros. De esta manera, pueden establecer una estrategia que permita reducir obligaciones sin dejar de construir hábitos orientados al ahorro, la inversión y el crecimiento patrimonial.

