Un pasivo también puede convertirse en un activo

No todos los bienes deben analizarse únicamente por su precio de compra. También es necesario valorar si generan ingresos, aportan productividad o aumentan su valor con el paso del tiempo. Esta diferencia permite comprender cuándo una adquisición representa un pasivo y cuándo puede funcionar como un activo.

Un teléfono celular, por ejemplo, suele perder valor desde el momento en que se compra. Con el uso, la aparición de nuevos modelos y el desgaste natural, su precio de reventa disminuye progresivamente. Si se utiliza solamente para consumo personal, representa principalmente un gasto y un bien sujeto a depreciación.

Sin embargo, el mismo teléfono puede convertirse en una herramienta productiva cuando se utiliza para crear contenido, atender clientes, realizar ventas, administrar un negocio o generar ingresos. Aunque el equipo continúe depreciándose, su uso puede producir un rendimiento económico superior al costo asumido.

También existen activos financieros, como las acciones, cuyo comportamiento es diferente. Estas representan una participación en una empresa y pueden aumentar o disminuir de valor según su desempeño y las condiciones del mercado. A largo plazo, una inversión bien analizada puede contribuir al crecimiento del patrimonio, aunque siempre existe un nivel de riesgo y no se puede garantizar una valorización.

En EMMIS Capital acompañamos a nuestros clientes a evaluar sus decisiones desde una perspectiva financiera más amplia. La clave está en analizar si un bien únicamente consume recursos o si también tiene la capacidad de generar ingresos, mejorar la productividad o fortalecer el patrimonio con el tiempo.

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